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Nuevo Centro de Mediación y Arbitraje abre sus Puertas en Panamá PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Ezrhy Santamaría   
Martes 21 de Octubre de 2008 00:00

Con el propósito de atender la creciente demanda de casos arbitrales que se están generando en el país, el Centro de Mediación, Negociación y Arbitraje (CEMENA) del Colegio de Contadores Públicos Autorizados de Panamá abrió sus puertas para ofrecer a la comunidad empresarial y de negocios una nueva alternativa para resolver sus controversias de manera expedita, imparcial y especializada.

 

Los centros de arbitraje, mediación y conciliación son instituciones encargadas de administrar, según la ley y su propio reglamento, procesos arbitrales, mediaciones y conciliaciones. En el caso de CEMENA se administran negociaciones y se brinda un servicio de asesoramiento en la redacción de cláusulas arbitrales y de mediación. Además, se capacita y actualiza en materia de arbitraje, mediación, conciliación y negociación a sus facilitadores y a los potenciales usuarios del servicio.

 

“Al capacitar sobre los medios alternativos de solución de controversias las personas entienden que poseen otros mecanismos, amparados por ley, para resolver sus diferencia, y de esa forma, se ayuda a la justicia rogada, señaló Gabriel Holness, miembro de la junta directiva de CEMENA.

 

Tomando en consideración los arbitrajes que se realizan en los centros y los ad-hoc (no institucionalizados) se registra un promedio de 150 casos por año, siendo el sector construcción el que mayor cantidad de casos de arbitrajes reporta en Panamá.

 

Con el arbitraje se busca privatizar la administración de justicia en lo que a disputas comerciales se refiere, a fin de evitar estancamientos de los casos que se administran en la Corte Suprema de Justicia. Mientras que un arbitraje en estos centros demora entre 6 y 8 meses como máximo resolverse, en la administración de justicia puede demorar un mínimo de dos años y hasta un máximo de 10 y 15 años.

 

“En los arbitrales las partes escogen a la persona (árbitro), investida transitoriamente por ley para administrar justicia, para que resuelva su caso; su fallo tiene la misma eficacia de una sentencia judicial. En las mediaciones, el mediador es tan sólo un facilitador entre las partes y la decisión final queda siempre en las manos de las personas que tienen el problema. Ese es el ángulo armonioso y popular de este tipo de gestión”, explica Ana Elena Arosemena, directora ejecutiva de CEMENA.

 

Panamá cuenta con el centro marítimo más grande del mundo, por lo que una discrepancia por parte de alguna naviera podría resolverse rápidamente en Panamá en lugar de acudir a una corte internacional, ofreciendo servicios más económicos.

 

“Pero lo que traerá al país más casos de esta índole no son los costos de los servicios que se ofrecen, sino la eficiencia y confianza del sistema”, manifestó Arosemena.

 

En la región, países como Colombia, Chile, Puerto Rico, Argentina y Perú tienen un alto número de procesos arbitrales al año, por lo que este tipo de negocios tiene mucho potencial en Panamá. “Nuestro país ofrece muchas ventajas competitivas, lo que nos coloca en una posición favorable como foro para arbitrajes internacionales”, señaló Holness.

 

Esta alternativa de resolución de conflictos está amparada bajo el Decreto Ley N.° 5 del 8 de julio de 1999 mediante la cual se establece el Régimen General de Arbitraje, Mediación y Conciliación de la República de Panamá, para la cual se proporcionó la asistencia técnica para su redacción, consultas públicas y promulgaciones.

 

“La apertura de este nuevo centro no debe ser percibida como una competencia para los tribunales de justicia, sino como un complemento de la administración de la justicia del país, donde las partes afectadas pueden resolver sus conflictos de una manera segura, rápida y equitativa sin tener que recurrir a las largas esperas que implica la justicia ordinaria. En la medida que más centros de arbitrajes ofrezcan sus servicios, se obtiene una mayor confianza en estos mecanismos para resolver controversias y Panamá se vuelve más seguro para la inversión extranjera”, puntualizó Arosemena.